Esto es lo que pasa por mi cabeza cuando, al regresar del país de las maravillas, paso a través del espejo...
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Congestión
21-Agosto-2010
Se me encarna la cara de rabia y asfixia. Frustración crónica a la cual una no acaba de acostumbrarse. Una presión entre el tabique nasal y la parte superior del tórax, asciende hasta los globos oculares y retumba en las sienes. Basta una ligera presión, bien calculada a base de experiencia, para disuadir el llanto y hacerle bajar de nuevo al tórax, comenzando así un nuevo ciclo de rabia contenida que hierve de frío y carencias. Y si alguien pregunta… le llamo congestión…
sábado, 25 de septiembre de 2010
Saluda el gato
13-Agosto-2010
Ni el más gato de los felinos sería tan maestro de lo esquivo y del arañazo.
Superficial y a modo de caricia
que se infecta y marca,
escuece y enerva,
rabia y emponzoña,
me saluda cada noche el gato.
Ni el más gato de los felinos sería tan maestro de lo esquivo y del arañazo.
Superficial y a modo de caricia
que se infecta y marca,
escuece y enerva,
rabia y emponzoña,
me saluda cada noche el gato.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
Llega septiembre
2-Septiembre-2010
Se me antojan tostadas de hotel y sábanas revueltas de buenos días, sol de media mañana, cortina al viento fresco…
Llegado septiembre se me pone un nudo en la boca del estómago con ansia de cuaderno nuevo y miedo de años viejos. Y despidiéndose por la ventana se escurre un verano tórrido de siestas y paseo y pequeñas alegrías inmensas, agotadas de deseo.
Se me gastan los segundos, pesados como horas, de esperar lo que no sé bien si quiero que llegue. Plomizos resbalan incesantes y se pierden en los quiero y no puede de cada día, cada día más monótono y aún queda tanto por hacer… me quedan tantas cosas aún… y el tiempo pasa tan incesantemente lento que apenas parpadeo y un bostezo me roba otro minuto…
Léo Marjane - En septembre sous la pluie
Se me antojan tostadas de hotel y sábanas revueltas de buenos días, sol de media mañana, cortina al viento fresco…
Llegado septiembre se me pone un nudo en la boca del estómago con ansia de cuaderno nuevo y miedo de años viejos. Y despidiéndose por la ventana se escurre un verano tórrido de siestas y paseo y pequeñas alegrías inmensas, agotadas de deseo.
Se me gastan los segundos, pesados como horas, de esperar lo que no sé bien si quiero que llegue. Plomizos resbalan incesantes y se pierden en los quiero y no puede de cada día, cada día más monótono y aún queda tanto por hacer… me quedan tantas cosas aún… y el tiempo pasa tan incesantemente lento que apenas parpadeo y un bostezo me roba otro minuto…
Léo Marjane - En septembre sous la pluie
domingo, 19 de septiembre de 2010
Insolación
25-Julio-2010
Se rompían las piedras a su paso, se detenía la feria al choque de los rayos de sol en su piel, retorcía las miradas en los rizos de su pelo y se comía julio mientras le resbalaba jugo de ciruela entre los labios.
Soltaba los “no puedo” con una sonrisa en las entrañas y subió los cuarenta y siete escalones con la frente más alta que el campanario de los Terciarios. Esa noche, bajo una luna casi llena y con todo el universo conspirando para que diese comienzo el verano, parecía que por persuasión ajena y propio orgullo merecido, estaba haciendo las cosas bien.
Cita de Alas Clarín sobre la obra “INSOLACIÓN” de Emilia Pardo Bazán: "Antipático, poema de una jamona atrasada de caricias." Qué sabrás tú Clarín! También puede interesarte: Insolación II
Se rompían las piedras a su paso, se detenía la feria al choque de los rayos de sol en su piel, retorcía las miradas en los rizos de su pelo y se comía julio mientras le resbalaba jugo de ciruela entre los labios.
Soltaba los “no puedo” con una sonrisa en las entrañas y subió los cuarenta y siete escalones con la frente más alta que el campanario de los Terciarios. Esa noche, bajo una luna casi llena y con todo el universo conspirando para que diese comienzo el verano, parecía que por persuasión ajena y propio orgullo merecido, estaba haciendo las cosas bien.
Cita de Alas Clarín sobre la obra “INSOLACIÓN” de Emilia Pardo Bazán: "Antipático, poema de una jamona atrasada de caricias." Qué sabrás tú Clarín! También puede interesarte: Insolación II
sábado, 10 de julio de 2010
Para los nietos de los abuelos
Parece que este año las abuelas y abuelos de la gente que más quiero se han empeñado en dejarnos un vacío enorme a todos. Este post se lo dedico a esas personas con todo mi cariño y una lagrimita que soy incapaz de contener.
La Historia
Emilio escribía historia, que no historias. Le apasionaba tanto que había escrito muchísimos libros que nunca salieron del cajón de su escritorio, salvo para enseñárselos a su nieta cuando llegaba del cole a comer.
De tanto escribir sobre historia, se le fue borrando poco a poco la suya hasta que en su memoria solo quedaron un montón de hojas en blanco.
Ahora sus libros forman parte por sí mismos de otra historia, la historia de las mujeres de su vida: su mujer, su hija y su nieta.
_Para Miri_
Con nombre propio
No recuerdo haberlos conocido en persona pero, de no ser por ellos, jamás hubiera escuchado una de las respuestas más bonitas que me han dado jamás.
A pesar de que nacieron a principios del siglo pasado, él forma parte de mi correo electrónico y ella pone nombre a muchos de los personajes con los que cuento historias en este blog.
Me gusta imaginar que él quiso irse primero para preparar el nuevo hogar ante la inminente llegada de ella.
Seguro que estos días han sacado dos sillas para ver al San Cristóbal desde lo alto de los tejados blancos de cemento.
_Para Dani_
Monte Agudo
Cuando se convirtió en bisabuela sufrió una metamorfosis de espíritu y pasó a ser una biznieta más en la casa y, a su edad, estaba en todo el derecho.
Quería acabar el camino en Monte Agudo porque aunque no le quedaba otra que vivir en el valle, ella era de montaña.
Su nieta sabe mucho de levantarse y de ser fuerte, confío en que nunca le falle esa fortaleza y siga subiendo al monte a encontrarse con su abuela.
_Para Eva_
La pastora andaluza
No era fácil guiar a un rebaño entero de ovejas blancas e inmaculadas. Ella lo hacía con férrea dulzura.
Cuando apareció la oveja negra, ella fue la primera en ver lo blanca y pura que era en realidad, yo creo que se convirtió en su preferida.
Le faltó el corazón pero supo llenar el marcapasos con todo el amor que tenía y el titanio que le corría entre los huesos la hizo aún más fuerte para seguir.
Pero ya no puede ser más pastora y ahora sus ovejas, tumbadas a sus pies esperan con tristeza, sin saber cómo van a seguir el camino, ahora que su madre va ser parte de un rebaño aún mayor.
_Para Ale_
La Historia
Emilio escribía historia, que no historias. Le apasionaba tanto que había escrito muchísimos libros que nunca salieron del cajón de su escritorio, salvo para enseñárselos a su nieta cuando llegaba del cole a comer.
De tanto escribir sobre historia, se le fue borrando poco a poco la suya hasta que en su memoria solo quedaron un montón de hojas en blanco.
Ahora sus libros forman parte por sí mismos de otra historia, la historia de las mujeres de su vida: su mujer, su hija y su nieta.
_Para Miri_
Con nombre propio
No recuerdo haberlos conocido en persona pero, de no ser por ellos, jamás hubiera escuchado una de las respuestas más bonitas que me han dado jamás.
A pesar de que nacieron a principios del siglo pasado, él forma parte de mi correo electrónico y ella pone nombre a muchos de los personajes con los que cuento historias en este blog.
Me gusta imaginar que él quiso irse primero para preparar el nuevo hogar ante la inminente llegada de ella.
Seguro que estos días han sacado dos sillas para ver al San Cristóbal desde lo alto de los tejados blancos de cemento.
_Para Dani_
Monte Agudo
Cuando se convirtió en bisabuela sufrió una metamorfosis de espíritu y pasó a ser una biznieta más en la casa y, a su edad, estaba en todo el derecho.
Quería acabar el camino en Monte Agudo porque aunque no le quedaba otra que vivir en el valle, ella era de montaña.
Su nieta sabe mucho de levantarse y de ser fuerte, confío en que nunca le falle esa fortaleza y siga subiendo al monte a encontrarse con su abuela.
_Para Eva_
La pastora andaluza
No era fácil guiar a un rebaño entero de ovejas blancas e inmaculadas. Ella lo hacía con férrea dulzura.
Cuando apareció la oveja negra, ella fue la primera en ver lo blanca y pura que era en realidad, yo creo que se convirtió en su preferida.
Le faltó el corazón pero supo llenar el marcapasos con todo el amor que tenía y el titanio que le corría entre los huesos la hizo aún más fuerte para seguir.
Pero ya no puede ser más pastora y ahora sus ovejas, tumbadas a sus pies esperan con tristeza, sin saber cómo van a seguir el camino, ahora que su madre va ser parte de un rebaño aún mayor.
_Para Ale_
martes, 22 de junio de 2010
Disertación de un solsticio de verano
Primero hay que recordar.
Repasar todos y cada uno de los instantes minuciosamente. Escudriñando cada rincón de cada palabra dicha en cada instante concreto y darle vueltas a los contextos, cada cual más extraño… o surrealista, como diría una que yo me sé. Mirar una y otra vez al microscopio, una por una, todas esas acciones y reacciones con sus causas y efectos. Examinando daños colaterales y bajas propias. Repasar las alternativas que hubo y fueron desechadas. Disecciones retrospectivas que me sirven para hacer un vago boceto de quién pretende ser.
Después imaginar.
Llenar todos los huecos vacíos a base de suposiciones, deducciones e ilusiones. Adornando el antes mencionado boceto con un montón de recortes de revistas, con trocitos de diálogo de película, con un toque de cada cosa que me gusta y montar un teatrito de almohada y lagrimón que llene esos instantes de duermevela al parecer inevitables cuando aunas aburrimiento y soledad.
Luego espiar.
Descubrir desde el rincón más insospechado, que la realidad es clara y cruda. Cuando ves en su hábitat al sujeto, sin coacciones conductistas, puede llenarte de admiración en un primer instante para luego desembocar en la absoluta decepción. Todo ese diletantismo pseudobohemio que te recuerda que prefieres la pintura a la fotografía.
Por último concluir.
Al fin y al cabo, lo emocionante es el camino, la superación de obstáculos, la persecución, la caza. Lo que excita, encoleriza, alegra y desespera. Lo que te hace sentir la sangre correr por las venas. Por eso es bueno que me recuerden de vez en cuando que ya pagué más de una vez el precio, solo que no acabé montando un pura sangre, sino que he de conformarme con colgar un trofeo en la pared.
Lástima.
domingo, 13 de junio de 2010
Cosas por hacer
—Me paso todo el día en la oficina, salgo temprano del apartamento y vuelvo tarde. Cuando llega el viernes por la tarde cojo un tren y me voy a la venta. Me quito la puta camisa que aun no he aprendido a planchar del todo bien, cojo la bici y me voy a dar un paseo. Desde hace un tiempo me da por plantar árboles y algunas verduras.
—Ya me habías contado.
—Bueno, pues tras la última enajenación mental, aquel viernes que por fin me atreví a decirle a Jimena que creía que quizá podría haber algo y, tras su excusa estúpida de que acababa de salir de una relación, me compré una desbrozadora.
—Madre mía Jesús… ¿Una desbrozadora?
—Ya lo sé, debería haber nacido treinta años antes…
—No es eso, es que no puedes estar siempre en tu refugio, tienes que dejar que sucedan cosas, aunque no sean de tu agrado.
—Es sólo que nunca encuentro el valor suficiente para hacer lo que quiero, pienso demasiado y al final, no sé si las decisiones que tomo son correctas. Además no estoy dispuesto a renunciar a lo que me gusta, ni a hacer todas esas cosas insustanciales que se supone debo hacer, o haber hecho ya a mi edad. Y qué quieres que te diga, quizá ya sea tarde para empezar.
— ¡Eso nunca! Nunca es tarde. Además, yo te voy a ayudar. Pídeme lo que quieras, empecemos por el principio. ¿Qué te gustaría hacer?
_Volver a aquel septiembre sin televisión.
Para el 8 de San Cosme
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