
Cruzas delante de mis pasos y no te detienes, ni miras atrás.
No dejas que nadie como yo haga mella en tí.
No quieres ni oir hablar de mi.
Pero ayer te vi reflejado en unos ojos y
aprovechando la curvatura de aquellos espejos, vi que me mirabas.
No sabría decir si con odio, rabia, pena
O si te diste cuenta que al final de todo sí que fui algo trascendental,
No sólo un abrazo más.
Ni una caricia más.
Sino algo que se metió un poquito en la impenetrable fortaleza que tienes por corazón.
Por muchas vueltas que den mis pensamientos y mis sentimientos
y a pesar de los años, las desavenencias, la indiferencia y las tensiones,
no puedo evitar que lo menos intragable que salga de este boli se base en ti.
Eres mi musa más extraña.
A veces amarga, a veces anhelo, siempre esperanza.




