martes, 23 de septiembre de 2008

De Película



Para una persona que sueña despierta,
que se sumerge en el séptimo arte
hasta el punto de no saber bien si está entrando o saliendo del cine,
que se deleita soñándose en medio de una escena...
Qué mejor regalo que un cumpleaños de película.

Una vez más me regalaron el papel protagonista de una maravillosa fantasía,
podría ambientarse en cualquier época,
podría tener diversas tramas, pero esas escenas,
la de la cena bajo la luz de la luna,
la de los besos bajo el agua,
la de contemplar unas vistas maravillosas abrazados en un balcón,
pasear de la mano por los siglos,
cabalgar por un bosque
y querernos todos y cada uno de los segundos que pasamos juntos,
esas escenas perdurarán siempre en mi recuerdo.

Gracias con toda la dimensión de la palabra.
Gracias con el alma, el corazón y las vísceras.
Gracias mi amor...

viernes, 12 de septiembre de 2008

Con los pies en el Río



¿Acaso no sabes por qué meto los pies en el río?
Porque así enfrío las melodías que despiertan en mi cuerpo los sueños.
Porque prefiero ver un amanecer plateado a un dorado atardecer.
Y regresar a casa a pesar de todo.

Dame una tarde, un paseo bajo los árboles y te haré sentir la fuerza que tiene un silencio de verdad.
Te enseñaré a escuchar que no hay nada ni nadie que te haga estremecer así, que te atraviese.
Déjame que te lo enseñe.

Y cuando comprendas, querras regresar, como yo, a aquel instante en que bastaba estar juntos, respirar y vivir una tarde bajo la arboleda.
No importa lo que quieres, ni lo que tienes, ni los problemas.
No importa quién eres, ni quién sueñas ser, ni a quién querrías tener.

Dame una noche y un cielo estrellado.
Sólo túmbate junto a mí, mira como brillan los difuntos.
Quizá mañana no haya sol, pero ahora, mira la luna.
¿No es lo que siempre has querido ser, parte de algo maravilloso?

Y si nada de esto te emociona, entonces, deja esa coraza junto al pantalón y siénteme a mí, que tengo árboles, ríos y estrellas, hasta la luna si la necesitas.
Incluso un amanecer plateado.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Mañana



La distancia nunca fue buen amante, quise empezar de nuevo y así mi locura cesó.

Sólo me sirven tus brazos, no encontraré nadie mejor, nada podría ser mejor.

Incluso cuando los días sean grises, sé que me cogerás la mano.

Mañana, cuando todo cicatrice, amaneceremos bajo el mismo cielo azul.


martes, 2 de septiembre de 2008

Calle Pena



Es extraño el sendero vacío, la ciudad desierta.
Ciudad de ojos tras los cristales,
de rumores,
de evasivas,
de miradas ocultas y excrutadoras,
de pensamientos a voces,
de desencuentros hipócritas,
sin palabras.
Bajar una calle,
cruzar de acera,
girarse,
volver atras.
Volver atras...
Decir a voces que el silencio tortura mi alma.
Recorrer el calendario pensando lo distintos que son los días.
Quizá haya mejores formas de solucionarlo,
o complicarlo más...
Pero la falta de noticias
es la peor incertidumbre,
la obsesión más angustiosa.

lunes, 21 de julio de 2008

Vacaciones



Bueno, pues mañana a estas horas estaré en mi pueblo, ¡al fin!, y allí, en principio, no tengo interrnet... Así que no sé cuándo, cómo, ni con qué voy a actualizar el blog... De todas formas, prometo regresar en septiembre.

Os dejo un par de cosillas para que leais mientras...
Disfrutad del verano!! Nos leemos (cuando podamos)

Besiños!!

La urraca



Paseaba un día cualquiera por una calle cualquiera y algo brillante en el suelo llamó mi atención. Me detuvo, me agaché a recogerlo y descubrí que se trataba de un clip metálico grande y nuevecito.

Esta costumbre la venía practicando desde la infancia, cuando un día encontré una crucecita de plata y ébano que por un tiempo se convirtió en mi objeto de la suerte y que, años después, perdí en algún cajón para nunca más recuperar. A lo largo de ese tiempo había ido recopilando horquillas, arandelas, tuercas, bisutería, muelles, tornillos, monedas, trocitos de espejo, alambres...

Siempre decía que ya era hora de dejar de agacharme a recoger toda la porquería que llamaba mi atención, sin embargo, un impulso en mi interior, hacía que siempre me decidiera a rescatar el posible tesoro de la vía por la que en ese momento lestuviese caminando. Si el objeto en cuestión no me agradaba, lo dejaba en algún bordillo o rincón para que otra urraca humana lo aprovechase. Si el objeto me interesaba en alguna forma o manera, lo limpiaba meticulosamente y lo guardaba en una lata redonda que en su día habían estado rellenas de galletas de té.

- No me dí cuenta, no la ví, no había nadie cruzando, no sé... De repente, apareció de la nada.

Oía ruido de sirenas, murmullos... Abrí los ojos. Estaba tumbada, rodeada de cables y con una mascarilla de oxígeno. Una mujer se inclino sobre mí, "Está consciente" dijo. Pero todo se desvaneció de nuevo.

Abrí los ojos. La habitación estaba oscura. Un señor dormitaba en el sillón que había junto a lo que parecía mi compañera de habitación. Entonces me dí cuenta de que había también un sillón a mi lado. En él dormía un joven al que no había visto en mi vida.

Intené incorporarme, pero un dolor atroz me atravesó el costado y un lamento salió de mi garganta.

- No te muevas, tienes tres costillas rotas. Y la pierna. Y... me temo que la cabeza se ha llevado un buen golpe también. Soy Pedro. Gracias a mí estas aquí, bueno, más bien por mi culpa... No te vi y de repente, estabas debajo del coche, no sé. Me dijeron que no llevabas documentación, solo unas llaves y este clip. Y encima con los nervios me he puesto a jugar con él y... ha quedado inservible.



-Por eso no debéis recoger porquería del suelo, ¿entendido?

-Sí mamá... pero sino, no os hubierais conocido...

Distancia



Tantos años arrastrando esa frase... esa que quise creer que no siempre se cumpliría y que, al parecer, retorna pare llenar de angustia mi pecho:

"Sólo se ama lo que no se posee totalmente..."

Y para más INRI, descubro esta otra:

"No hay paraíso hasta que se ha perdido"

Ambas de Marcel Prous, a quién pertenece el siguiente fragmento:

...." Como la naturaleza, la inteligencia tiene sus espectáculos. Nunca las auroras, nunca los claros de luna que me han hecho delirar tan a menudo hasta las lágrimas, han sobrepasado para mí en apasionada ternura ese amplio incendio melancólico que durante los paseos del final del día, matiza tantas aguas en nuestra alma, que el sol cuando se pone, hace brillar en el mar. Entonces precipitamos nuestros pasos en la noche. Más que un jinete al que aturde y embriaga la velocidad creciente de un animal adorado, nos entregamos temblando de confianza y alegría a los pensamientos tumultuosos a los que, cuanto más los poseemos y los dirigimos, sentimos pertenecer cada vez más irresistiblemente. Es con emoción afectuosa que recordaremos el campo oscuro y saludaremos las encinas llenas de noche, como el campo solemne, como los testigos épicos del impulso que nos arrastra y que nos embriaga. Elevando los ojos al cielo, no podemos reconocer sin exaltación, en el intervalo de las nubes aún conmovidas por la despedida del sol, el reflejo misterioso de nuestros pensamientos: nos hundimos cada vez más rápido en el campo, y el perro que nos sigue, el caballo que nos lleva o el amigo que se ha callado, más aún, cuando a veces no hay ningún ser viviente a nuestro lado, la flor de nuestra solapa o el bastón que revolotea alegremente en nuestras manos febriles, reciben en miradas y en lágrimas el tributo melancólico de nuestro delirio. "

"L'amour physique est sans issue"